Redacción Link Securities
El índice de gestores de compra del sector de las manufacturas de EEUU, el PMI manufacturas que elabora S&P Global, subió en su lectura preliminar de septiembre hasta los 57,0 puntos (máximo en 52 meses) desde los 53,9 puntos de agosto, superando holgadamente los 53,8 puntos proyectados por el consenso de analistas de FactSet. Por su parte, el subíndice de producción repuntó hasta en el citado mes hasta los 56,7 puntos (máximo en 53 meses) desde los 53,1 puntos de agosto. Cualquier lectura por encima de los 50 puntos sugiere expansión de la actividad con relación al mes precedente y, por debajo de ese nivel, contracción de la misma.
A su vez, el PMI servicios de EEUU, también según la lectura preliminar de septiembre, subió hasta los 58,7 puntos (máximo en 59 meses) desde los 56,5 puntos de agosto. En este caso los analistas esperaban una lectura de 56,0 puntos, sensiblemente inferior a la real.
En su informe, los analistas que elaboran los índices señalan que el ritmo de expansión de la actividad privada de EEUU aceleró con fuerza en septiembre, alcanzando el mayor en más de cinco años. Los datos de la encuesta apuntan a un crecimiento de la economía del país anualizado cercano al 5%, mientras que para el conjunto del 3T2026 se estima un avance de alrededor del 4%. La mejora es generalizada y afecta tanto a las manufacturas como al sector servicios.
Este fuerte repunte de la actividad, excluyendo el efecto excepcional de la reapertura tras la pandemia, sería el más intenso desde comienzos de 2015. Sin embargo, el sólido crecimiento está acompañado de importantes cuellos de botella en las cadenas de suministro, los más graves de las últimas dos décadas si se excluye el periodo de la pandemia. Las empresas también encuentran mayores dificultades para cubrir puestos de trabajo, lo que está provocando un fuerte aumento de los pedidos pendientes.
La acumulación de pedidos augura una mayor expansión de la producción y de la capacidad en los próximos meses, pero también indica un mayor poder de fijación de precios por parte de las empresas, lo que supone un riesgo para la inflación.
Además, los costes de los factores productivos aumentaron en septiembre al ritmo más elevado en cuatro años, impulsados especialmente por el encarecimiento del combustible y el transporte asociado al repunte del precio del petróleo. Esto podría añadir nuevas presiones al alza sobre los precios de venta y la inflación en los próximos meses.
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