Redacción Link Securities
Tal y como se esperaba, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) elevó sus tres tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos, en la que supone la segunda subida de tipos desde el inicio de la guerra entre EEUU e Irán. De este modo, el tipo de la facilidad de depósito aumenta hasta el 2,50%, mientras que el tipo de las operaciones principales de financiación se sitúa en el 2,65% y el de la facilidad marginal de crédito en el 2,90%.
El Consejo de Gobierno señala que el conflicto en Oriente Medio continúa generando presiones inflacionistas, fundamentalmente a través de los precios de la energía, y advierte de que la inflación permanecerá por encima del objetivo del 2% durante un periodo prolongado. En este contexto, el BCE mantiene en el 3,0% su previsión de inflación para 2026, frente al 3,0% estimado en junio, pero eleva notablemente sus previsiones para 2027, hasta el 2,5% desde el 2,3%, y para 2028, hasta el 2,1% desde el 2,0%.
En cuanto al crecimiento, el BCE mejora sus previsiones ante la mayor resistencia de la economía de la Eurozona, elevando el crecimiento previsto para 2026 hasta el 0,9%, desde el 0,8% anterior, y para 2027 hasta el 1,4%, desde el 1,2%, mientras mantiene en el 1,5% su estimación para 2028.
El Consejo de Gobierno mantiene, no obstante, su enfoque dependiente de los datos y reunión a reunión, sin comprometerse de antemano con una determinada senda de tipos. El BCE seguirá evaluando especialmente la evolución de la inflación, sus riesgos, la inflación subyacente y la transmisión de la política monetaria.
Posteriormente, en rueda de prensa, la presidenta del BCE, la francesa Lagarde, subrayó que la economía de la Eurozona está mostrando una resistencia mayor de la esperada; que el crecimiento del 2T2026 fue amplio por países y sectores y, según indicó, esta dinámica probablemente se prolongará en el 3T2026. No obstante, destacó que el escenario sigue marcado por una elevada incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio.
En materia de precios, Lagarde fue especialmente contundente: el conflicto continúa generando presiones inflacionistas y la inflación permanecerá claramente por encima del objetivo del 2% durante un periodo prolongado. Los riesgos para la inflación siguen sesgados al alza, mientras que para el crecimiento son a la baja.
Aunque no anticipó una senda concreta para los tipos, el mensaje deja claro que el BCE mantendrá una actitud muy vigilante ante la evolución de la energía, los salarios y los efectos de segunda ronda.
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