El índice Ifo de clima de negocios mejoró en julio por tercer mes consecutivo
Redacción Link Securities
Según la lectura final del dato, dada a conocer por Eurostat, el índice de precios de consumo (IPC) de la Eurozona subió en julio el 0,2% con relación a junio, lectura que estuvo en línea con su preliminar y con lo esperado por el consenso de analistas de FactSet.
Por su parte, y en tasa interanual, el IPC de la Eurozona subió en julio el 2,9%, frente al 2,8% registrado en junio y al 2,0% del mismo mes del año 2025. Igualmente, la lectura estuvo en línea con su preliminar y con lo esperado por los analistas. En julio, los precios de los servicios, con una contribución de 1,55 puntos porcentuales (p.p.) al crecimiento del IPC, fueron el principal componente de la inflación de la región, seguidos de los precios de la energía, que contribuyeron con 0,94 p.p. Por su parte, los precios de los bienes industriales no energéticos contribuyeron con 0,23 p.p., y los alimentos, alcohol y tabaco, con 0,23 p.p. En todos los casos, estos componentes contribuyeron positivamente a la tasa de inflación interanual de la Eurozona.
Por países integrantes de la Eurozona, las inflaciones más elevadas en julio se registraron en Lituania (5,4%), Chipre y Bulgaria (ambos con el 4,4%), y España (3,9%). En sentido contrario, las más bajas fueron la de Estonia (2,0%), la de Malta (2,1%), la de Francia (2,4%) y las de Letonia y Finlandia (ambas del 2,5%).
El IPC subyacente, que excluye los precios de los alimentos, el alcohol y el tabaco y los precios de la energía, se mantuvo estable (0,0%) en julio en la Eurozona, mientras que en tasa interanual subió el 2,5%, frente al 2,4% de junio. Ambas lecturas estuvieron en línea con sus preliminares y con lo proyectado por el consenso.
Valoración: la inflación de la Eurozona muestra una moderada aceleración, hasta el 2,9% en julio, alejándose del objetivo del 2% del BCE. Además, el repunte de la inflación subyacente hasta el 2,5% y el protagonismo de los servicios apuntan a que las presiones de fondo todavía no están plenamente contenidas. Esto reduce el margen del BCE para recortar tipos y refuerza la conveniencia de mantener una política monetaria prudente y dependiente de los datos. El BCE ha señalado que evaluará las decisiones reunión a reunión. Por tanto, el escenario más probable es de estabilidad monetaria a corto plazo, a la espera de confirmar una desaceleración sostenida de la inflación. No obstante, el mercado ya descuenta una nueva subida de las tasas oficiales en la reunión del Consejo de Gobierno del BCE de septiembre, algo que no estamos totalmente convencidos que vaya a ocurrir.
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