Redacción Link Securities
Según dio a conocer la Oficina Nacional de Estadística británica (ONS), el índice de precios de consumo (IPC) del Reino Unido subió un 0,4% en septiembre con relación a agosto, frente al 0,5% de agosto y por encima del 0,3% esperado por los analistas del consenso de FactSet.
En tasa interanual el IPC del Reino Unido repuntó en septiembre el 3,5% (3,1% en agosto), situándose en su nivel más elevado desde octubre de 2025 y superando el 3,4% esperado por el consenso de analistas.
El principal impulso alcista procedió del transporte, cuyos precios aumentaron el 6,6% en tasa interanual (4,6% en agosto), debido fundamentalmente al encarecimiento de los carburantes. Los precios de la gasolina subieron hasta su nivel más alto desde agosto de 2022, mientras que los del diésel aumentaron hasta su máximo desde julio de 2022. Como resultado, el incremento interanual de los precios de los carburantes se aceleró hasta el 29,8% (23,0% en agosto).
También aumentó el ritmo de crecimiento interanual de los precios de la vivienda y servicios del hogar (5,3% vs 4,9% en agosto), de las comunicaciones (5,8% vs 5,3% en agosto) y del ocio y cultura (2,3% vs 1,6% en agosto). Por el contrario, la tasa de crecimiento interanual de los precios de los restaurantes y hoteles se moderó hasta el 3,8% (4,1% en agosto), mientras que la de los alimentos se mantuvo en el 1,3%.
La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como son los precios de los alimentos y de la energía, repuntó en septiembre hasta el 2,8% (2,6% en agosto). En este caso el consenso de analistas esperaba un repunte similar al real. Tanto los precios de los bienes como los de los servicios contribuyeron a este deterioro, con los primeros aumentando el 3,2% (2,7% en agosto), y la de los segundos el 3,7% (3,4% en agosto).
Valoración: el repunte de la inflación británica complica la estrategia del Banco de Inglaterra (BoE). La aceleración del IPC general hasta el 3,5% y el aumento de la inflación subyacente hasta el 2,8%, junto con el encarecimiento de los servicios, apuntan a que las presiones inflacionistas siguen siendo persistentes. Aunque el repunte de los carburantes podría ser transitorio, su impacto sobre los precios y las expectativas de inflación genera riesgos adicionales. En este contexto, el BoE probablemente optará por mantener una política monetaria prudente, siendo factible que vuelva a subir sus tasas oficiales, sobre todo dada la resistencia mostrada por el mercado laboral del país.
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